Lienzo en blanco
Dic 7th, 2007 by Angeladini

Hoy mire un lienzo en blanco. De pie ante él, me sentí insignificante. Ese poder, que tiene el que da vida a la nada, me había desaparecido. Y comprendí que mi duende se había dormido. Duerme tanto como yo, pero esta vez debieron ser mis sueños los que le disfrutaron.
Con un pincel en mi mano, me sentí desnuda y ridícula. El lienzo parecía más grande que cuando mi duende me acompañaba. Ahora era él, el que desde su blancura miraba hacia abajo con prepotencia. Aquello, que de mi cabeza, llenaría su espacio, pasando por mis manos, no estaba. Ocupaba otro lugar que no lograba encontrar. Y allí, donde tanto busque y busque en la desesperación por crear lo imposible, te encontré.
Empecé a dudar de que duende estuviera dormido, y jugué con la idea de crearte. Pero eras más grande que mi lienzo, más que mis pensamientos, más que los sueños cuando estoy despierta. Esboce una sonrisa, tan familiar que parecía ser la mía. Dibuje los ojos más felices de la tierra, en ellos podría estar yo algún día, si no había estado ya. Y siguió mi pincel solo, sin ayuda, como movido por una fuerza incontrolable que dictaba mi cabeza o mi corazón o mi duende. Y cuando hube terminado no quise mirar por miedo a olvidar lo que había disfrutado creándote
bla bla bla bla bla
Todo por no pintar, a mi me suenan a excusas
Zas!!! Zass!!! Claro, todo el día bailando con la alfombra
Zas!!!
Qué difícil es enfrentarse al papel en blanco y a ese lienzo tan limpio sobre todo en un día en el que sientes que la inspiración se ha ido a comprar tabaco. Cómo te entiendo…