La luz que me llega
Nov 17th, 2005 by Angeladini

Calido, acaricia mi rostro un sol que ya había conocido. Aquel que me negó calor cuando lo necesite, sale ahora abrasando un cuerpo que parecía inerte, pero que bullía en su interior.
Sale, y me sonríe, devolviéndome las lágrimas que le brinde, en forma de luz que se extiende y se multiplica, rodeándome y llenando el vació que las sombras habían conquistado.
Sale recordándome las risas que llenaron mis oídos, como un sonido cotidiano y necesario que se repetía hasta la saciedad, sin cansarme por ello.
Hablo, y no escucho las palabras que brotan de mi garganta, y mis ojos se guiñan de forma traviesa, a causa de la sonrisa que inunda mi rostro.
Y en este estado, todo importa poco, ya no hay penas, ya no hay gritos, ya no hay lloros.
Y en estado quiero vivir, sin añorar; porque lo tengo, sin desear; lo innecesario, sin recordar; lo que es amargo, sin sufrir; cuando estas a mi lado, sin querer; lo que no es mio, sin despertar; cuando no debo, sin vivir; en un destierro….
Desee perderme en tu mirada,
desee poder alcanzar tu alma,
desee poder apoyar mi cabeza en tu pecho
y soñar que por siempre te tendría
ahora, el tiempo ha pasado y solo eres un recuerdo,
sin embargo cierro los ojos y siento el calor de tu ser,
y comprendo que ya nunca te tendré.
El sol tiene es poder tan raro de devolvernos la sonrisa con solo iluminarnos durante unos instantes…
Un besito!
eres toda una poeta
También ese poder lo tiene la luna. Precioso poema, Ángela.
Qué bonito, gracias por compartirlo con nosotros. ¿Sábes? El sol de invierno, es una de mis sensaciones favoritas. Besos.