El reflejo que no veo
Oct 16th, 2005 by Angeladini

Los puntos de vista son tan dispares como las personas que recorren el mundo, con diferente sonrisa.
Desde mi cuarto, casi en penumbras, donde solo veo las teclas, que mis dedos aporrean, con la luz que desprende una pantalla de 15 pulgadas de las mas gordas (nada de tft), me veo de una manera, creo ser alguien que tal vez no sea, creo luchar por algo que puede estar equivocado, creo plantarle cara al mundo con una voz y una planta que no sean más que producto de mi imaginación. Creo que me quieren por como soy, por esa mezcla de elementos dispares que puede resultar extraño en dosis demasiado grandes. Creo que les interesa lo que hablo, por que pienso que me escuchan, porque en mi interior la idea de que lo contado les llega, como yo lo siento, es como una flor que nace y no se marchita, pero es solo lo que sueño. La realidad puede ser distinta, tanto que nuca llegue a descubrirla por el camino tan alejado que llevo. Tal vez un día me tope, sin querer, con la persona que soy de verdad, no con esa que veis, ni que veo, con esa que ni yo misma conozco, que ni me he presentado, con esa que siente y ama, que odia y llora, en un silencio, en un vació que he creado para esconderla, montando un escenario alrededor para que ni yo misma la recuerde. ¿La conocerá alguien algún día? Es como un circo la vida, lleno de ilusiones ficticias, de personas disfrazadas que nos hacen reír para no llorar, ellos mismos, de su propia existencia. Un circo donde estar en el centro parece lo mejor, parece el fin que justifica los medios. Un lugar donde nadie nos vera tal como somos, donde ni nosotros mismos recordaremos aquella persona que fuimos, aquellas cosas que nos marcaron, y que echamos en el cajón más oscuro para olvidar, por que creemos que de esta manera no volverán los antiguos miedos, las antiguas bromas, las antiguas lágrimas.
Fingimos que nada nos afecta, que no nos hacen daño las palabras, las miradas, las personas,… Fingimos por que un día nos cansamos de luchar.
Caminamos dando tumbos por un camino que marcaron otros, por el que pensamos que nos perderemos, pero lo que es seguro es que no llegaremos a ningún lugar donde poder estar solos.
Tememos a ese tiempo que destroza nuestra persona, volviéndola a los fantasmas de debajo de la cama. Intentando de cualquier modo no sacar ni un brazo por fuera de las sábanas, como si eso nos fuere a salvar.
Tenemos una seguridad ficticia en un mundo que se desmorona, una realidad prendida de un hilo muy fino a punto de romperse, pero seguimos ahí, sin saltar.
Somos personas desconocidas, y aquello que pensamos que reflejamos, se queda en papel mojado, porque no escuchamos, por que no nos escuchan, y no nos percatamos de lo mal actores que somos, y que careta que mostramos no es lo que percibe la gente, por que los sentidos, como el tiempo, las palabras, y los políticos, nos engañan, haciéndonos creer lo que ni siquiera es posible.
Hoy se cayeron las estrellas de mi techo, intente recogerlas todas y volverlas a pegar, pero me fue imposible ¿Has mirado, hoy, tú cielo?
La vida es una búsqueda, y lo más difícil es llegar a saber quién eres, poder afirmar ‘yo sé quién soy’. No sólo se trata de lograrlo en momentos puntuales, sino de que sea para siempre, de que nunca tengas que avergonzarte de algo que has hecho o dicho. Para eso hay que auto-reconocerse siempre, re-encontrarse permanentemente.
Pero es complicado. Si fuese fácil la vida no sería tan interesante
La vida es un camino complicado, lleno de tanalidades, las más favorecedoras se encuentran siempre, o casi, mirando hacia atrás.
Un beso, una historia fantástica.
Antes que nosotros, te encontrarás tú a ti misma en cualquier esquina de un folio en blanco.
Estás sembrando letras que no quedan en el aire, no, se te escucha. La cosecha la recogerás a medida que vayas dándote cuenta que las estrellas de tu techo ya han estado en tu techo, que debes dejar sitio a otras que se pegarán enseguida y te iluminarán más.
Besos estelares