Profesores desmotivados y desmotivadores
Ago 30th, 2005 by Angeladini

Es que algunos, por rebeldes o por cuestiones laborales, somos estudiantes a deshora. He estado en institutos diurnos asta cumplir los 18 años, que me traslade de ciudad y de horario, para compartir clase con gente, que combinaba su trabajo con los estudios. Y así hice yo también, en cuanto la ley y mi edad me lo permitieron probé eso del sueldo todos los meses, y a la vez el examen todas las semanas.
Cambian los alumnos, cambian los horarios, ¿cambian los profesores? Por que en un instituto de adultos, los que están, supuestamente, es por que quieren, por que han elegido, perder o emplear su tiempo en estudiar, en aprender. Y digo supuestamente por que, para ser realistas, hay de todo. Hay quien emplea su poco tiempo, y quien se escuda en el poco tiempo para no emplearlo en nada.
Pero por norma general, el alumnado es más responsable, más maduro, más respetuoso. Y los profesores los tratan de forma más cordial, más de igual a igual, porque, a veces, se encuentran con alumnos con los que comparten generación. Pero igual que se pasa la mano al alumnado, se pasa al profesorado, por que hemos vivido parones de clase por partidos de fútbol. Buscar a los profesores era tarea sencilla: ir a la cafetería. Los encontrabas a todos sentados, con un vino y gritando “huyyyyy”, “hayyyyyy”. Profesores viejos, que prefieren la tranquilidad de la noche, a las guerras de por la mañana, que las dejan para los recién llegados, aquellos, que aparte de no poder elegir horario, tiene que tener movilidad geográfica, sin importar familia, ni hogar, hasta que después de unos años tengan, sabe dios donde, un puesto fijo. Profesores jóvenes, que empiezan con entusiasmo, con ideas, con unas ganas locas de cambiar el mundo y se topan con alumnos que no quieren aprender, que no quieren estar sentados, ni callados, que le faltan al respeto sin motivo, y a los que si tienen mala suerte terminaran temiendo. Profesores que se dan de baja cada vez más por enfermedades casi eternas. Profesores que tal vez nunca soñaron con enseñar, que su sueño era otro, su vocación era la crear en un laboratorio, enriquecerse con pintar, y muchos otros sueños que vieron frustrados por falta de empleo, y la única salida laboral era la de enseñar. Terminan enseñándoles una materia rápido y mal, sin que aprendan a respetar, a vivir, a entender, a escuchar, darles un poco y que pidan más, que busquen por otros medios más cosas que aprender.
Pero se encuentran con la oposición de la administración, que no ayuda, de los demás profesores, de los alumnos y de los padres. Y cuando por fin llega alguien con ganas, él no tiene fuerzas para educar. Y es que son educadores, a mi entender, antes que profesores.
Nos encontramos con el pez que se muerde la cola, niños que no quieren aprender por profesores que nos les motivan por que estan quemados, desmotivados y resultan desmotivadores y a causa de este “profesional” muchos salimos perjudicados.
Y es que como alumna e vivido de todo. Me han explicado lengua “con los atributos del caballo que no son los del jinete” profesor que año tras año ponía los mismos exámenes, y que año tras año repetía, exactamente, el mismo discurso cada día, discurso, que era un monólogo, donde interrumpir era tarea imposible. He aprendido filosofía con un enamorado de la materia, que te transmitía, sin quererlo, ese apasionamiento por pensadores muertos con ideas absurdas. He aprendido a odiar y a querer diferentes materias gracias, o por culpa del profesor. Y es que la edad en ciertas profesiones hace estragos y en ciertos campos es delicado. Cada día más, sale la gente de los institutos sin conocimiento, sin razonamiento, ya no se educa, no se sociabiliza, y es que los profesores cumplen una función que no se valora, cumplen haciendo a la gente mejor o peor, porque como padre acompañan al niño durante casi ocho horas, cinco días a la semana, durante toda esa etapa en la que el niño es fácilmente moldeable. Y a causa de la desmotivación de los profesores, los niños no están motivados, no aprenden y las generaciones actuales dejan mucho que desear, son máquinas de comprar los que no necesitan, máquinas de producir sin pensar, máquinas de temer lo que le ordenen, máquinas de no discutir con el poder, de no dialogar, de no preguntar, son soldados que no hacen política, solo acatan ordenes, esas ordenes de quien les dice que sepan mucho de nada, son especialistas en producción sin discusión.
Nuestros padres, que de un lado u otro lucharon contra todo, se revelaron, gritaron, pero no se conformaron. Nosotros, que nos han especializado, que nos han hecho conformistas, que nos han educado sin educación, que nos han dado un libro con lo imprescindible, por que como una vez me dijo un buen profesor de filosofía “ que piense la gente es un problema para los gobiernos, para el estado, para el poder”