Madurando …
Jul 20th, 2005 by Angeladini

Aquellos sitios en los que no nos dejaron entrar…
Y no lo hicieron, porque no mediamos lo suficiente, nuestra cara descubría nuestra inocencia, o nuestro carné no marcaba la fecha adecuada. Esos sitios, que siempre nos dijimos ” Cuando cumpla los 18 es lo primero que voy a hacer”, esos sitios, que una vez cumplidos, nunca visitaste.
Y es que ¿para qué?, si en los bares de turno siempre nos dejaron entrar, porque aunque hay leyendas urbanas de redadas, nunca vimos ninguna, y si el camarero no era nuestro amigo, era el amigo de nuestro hermano, o el vecino, o… Y es que nuestra entrada en esos bares era dinero. Estábamos tan ansiosos de nuevas experiencias… BEBER y BEBER hasta caer.
Cumplimos los 18 y no nos fuimos de boys, ni al bingo, ni al casino, ni al sex shop, seguíamos en los mismos bares haciendo botellón. Para colmo tampoco nos sacamos el carné que empezamos a estudiar con 17.
Nuestras vidas no cambiaron de un día para otro por ser mayor de edad. Votamos, pero casi sin conocimiento de causa, porque la política era algo que no nos interesaba.
Soñamos con independizarnos, pero nos dimos de cara con la burbuja inmobiliaria y descubrimos que, a pesar de nuestra mayoría de edad, nunca haríamos esas fiestas descontroladas, esas tardes de tranquileo con los colegas o que nuestra pareja durmiera a nuestro lado. En vez de eso, esperábamos ansiosos a que nuestros padres, o los de nuestros amigos se fueran de viaje, y tomábamos esa ficticia independencia como algo que nunca llegaría a pasarnos…
Creímos que de un día para otro todo sería diferente. Pero nuestro hermano nos seguía molestando, nuestro padres castigando, y nosotros tragando.
Y poco a poco descubrimos una forma más dura de independencia: la económica, esa que podría darnos la independencia total. Pero se escapaban tan rápido de nuestros dedos esos billetes de papel… Aunque gracias a ellos el “te retiro la paga”, ya no sonaba amenazador, y dejamos de tener miedo de alejarnos de las faldas de nuestra madre. Y poco a poco atisbamos lo que podría ser parte de nuestra vida, pero todo en un ensoñamiento, de fiesta en fiesta, de pueblo en pueblo…
Y poco a poco, de la forma más dura, topamos con la realidad. Descubrimos nuestros actos, nuestras formas, nuestras maneras, NOS DESCUBRIMOS. Y poco a poco nos vamos descubriendo cada día un poco más, despertando, desperezándonos…,
Hasta que por fin nos sacudamos del todo la pereza, y lleguemos a esta cruda realidad donde comernos el mundo es imposible y debemos cuidarnos de que no nos coma. Este mundo de pesadilla, que de conocerlo no querríamos despertar. Una vez abiertos los ojos aquí, tendremos miedo de cerrarlos porque no sabremos que hay en la oscuridad de nuestros sueños….