Apuntes de la independencia
May 19th, 2009 by Angeladini

Poco a poco nuestros padres, nos van inculcando como desenvolvernos en la vida, ya sea con sus actos, pequeños consejos o enseñándonos lecciones de la forma más directa.
No siempre lo aprendemos todo. Normalmente somos lo demasiado jóvenes como para querer escuchar. Otras veces, nos hacemos prematuramente mayores y empezamos a olvidar.
Lo que queda claro es que las cosas las aprendemos viviéndolas, cometiendo nuestros propios errores, y formándonos, poco a poco, como personas individuales.
Y sobre este tema, u otro cualquiera, trata lo que os voy a contar.
Al trasladarme a Málaga y dejar la casa de mis padres, he tenido que ir aprendiendo, y poniendo en práctica, lo que ellos trataron de enseñarme. Pero siempre hay cosas que quedan en el tintero. Podría llamar a mi madre, cada vez que me surge una duda sobre que debo hacer en mi casa, a decir verdad, la mayoría de las veces termino llamándola, otras tantas las busco en google xD.
Aún así, creo que hay cosas que seguiré sin llegar a saber del todo.
Un ejemplo de ello es tema de la toalla de manos ¿cada cuanto se ha de cambiar? He llegado a aprender que las sábanas de la cama se cambian cada semana, todo depende de la persona, y de lo pegajosas que le gusten estas. ¿Pero y la toalla de manos? En serio, no se cada cuanto se cambia eso, supongo que me guío por la cantidad de suciedad acumulada, y una buena señal de que se ha de cambiar es cuando pasas de secarte las manos en ella, y prefieres el pantalón.
Muchas otras veces, la cambio por la única necesidad de tener una toalla limpia en las manos, y no tener ganas de doblarla y guardarla. Así es una, saltándose cualquier regla habida o por haber.
¿y las cortinas? ¿Es un tema de temporada? ¿de ganas? ¿hay que olerlas?
Sea el caso que sea, ninguno me parecerá lo suficientemente convincente como para subirme a las escaleras, desmontar todo ese tinglado en plan puzzle chino, lavarlo y … ¿secarlas? ¿tenderlas? ¿ponerlas mojadas? Creo que este es uno de los temas que me urge investigar…
La nevera es otra gran enemiga. Ya sea por la tediosa limpieza de comida con vida propia. O la tediosa tarea de llenarla, yendo a un super en el que se pierden horas sin sentido. Y que no os engañen, que eso de comprar en por internet la comida, es solo para ingenieros informáticos. xD
Además de cocinar, que nunca encuentro, ni ganas ni tiempo, ni recursos, ni recetas,… Y cuando una cree tener algo de esto, se pone manos a la obra, y termina haciendo un churro de comida, y ensuciando todos los cacharros que se van cruzando en tu radio de acción. Y es que como los tuppers de la mamá, nada.
No se como lo hacen las madres, al menos la mía. No se como puede cocinar, y que todo este rico. No se como puede conseguir no desperdiciar comida y hacer de cualquier cosa un plato de gurmet.
Y es que una pone intención, no os valláis a creer. Tanta intención como comprar un bote de judías verdes en remojo, que llevan decorando mi despensa desde hace más tiempo de lo que les costo crecer . El tema de cortarlas, hervirlas y conseguir de ello un plato comestible, me parecía tarea de expertos.
Creo que lo de la ropa limpia lo llevo bastante bien. Y digo creo, porque de las labores del hogar, poner la lavadora y tenderla, es de las que me más me gusta. No tengo muy claro si el programa que uso es el correcto cuando lo uso. No se si echo demasiadas cantidades o muy poco, este es un tema que hago por intuición.
Me encanta también separar la ropa por colores, por cosas que querré ponerme en breve, porque me he quedado sin calcetines, o cualquier patrón que se me ocurra, se convierte en válido. Nunca el de ropa roja con cualquier otro color. Aprender eso me costó algún pantalón, alguna de mis camisetas favoritas y otra ropa por la que guardaremos un minuto de silencio.
Tender una lavadora de ropa blanca, un día de sol, me saca una sonrisa, y es una de esas cosas en las que intento deleitarme. Quien me lo iba a decir… Mi madre no se lo creerá si lo lee xD
Pero todo tiene su lado oscuro, ya lo decía Yoda. Y la ropa no iba a ser menos. Cuando ya esta seca, es donde reside mi problema. Y es que no tengo las mismas ganas de destenderla, doblarla y organizarla.
Siempre tuve un gran problema con mi armario. Solía organizarlo en una gran bola que rodaba de un lado a otro. Recuerdo que incluso, por una temporada, pagaba a una amiga para que me lo colocara. Era un trato en el que las dos salíamos ganando. No recuerdo cual era. Pero ambas estábamos contentas xD
Y aún no os he contado lo más grave. Barrer. Y no es el echo de barrer. No. Es que no puedo entender como puede caérseme tanto pelo y seguir sin una calva. Os juro y os perjuro (¿esto no es pecado?) que cada vez que barro mi casa corro al baño a buscarme calvas. Pero nada. Luego ocurre el caso contrario. Cuando despierto y soy incapaz de peinarme deseo un poco quedarme calva y seguir barriendo mechones.
Os podría dar algún consejo útil. Pero creedme, ninguno me es muy útil. Seguro que vosotros podéis decidme pequeñas cosas, que hacen que vuestra vida, lejos del cariño incondicional de vuestra madre, sea más llevadera y más organizada. En definitiva, dadme un poquito de calidad de vida































